Cuentos:Volando con Graciela

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Volando con Graciela


Milagro: Volando con Graciela
Ian Welden, 2009.


1

Es pasado el mediodía y mi abuelo está durmiendo su tradicional siesta. El silencio en la gran casona es total y el calor del diciembre chileno hace que vea alucinaciones. Voy merodeando por el jardín de mi abuela Graciela; inspeccionando sus violetas y sus jazmines y lavándulas y las fragancias me intoxican.

"Iancito, no vayas a despertar a tu Tata... toma, aquí tengo un vaso de limonada para ti...".

Y vuela cual mariposa de la terraza al jard√≠n, entreg√°ndome la limonada y un beso en la frente. En realidad Graciela se pasa la vida mas arriba en el aire que en la tierra, repartiendo cari√Īos a diestra y siniestra, preocup√°ndose de que todos a su alrededor siempre estemos contentos. Como un √°ngel.

"Yo tambi√©n quiero tener un jardincito, abuelita. ¬ŅPuedo?"

Para mi alegr√≠a me ha asignado unos metros de tierra al lado del gallinero. Estoy plantando frejoles blancos y negros convencido de que brotar√°n frejoles grises. Los distribuyo haciendo la se√Īal de la cruz y les canto una canci√≥n de cuna al cubrirlos. Ahora debo esperar un par de semanas reg√°ndolos todos los d√≠as. Graciela dice que en un mes tendremos suficientes frejoles como para hacer una cena de navidad.

Me invita a entrar al gallinero a recoger huevos. Ella conoce a todas las gallinas por sus nombres. Mi gallo se llama Shakespeare y solamente se deja acariciar por mí y Graciela. Buscar huevos es como buscar tesoros y encontramos doce de los pardos, todavía calientitos.

"Para hacerte un bizcocho gigante, Iancito. La pr√≥xima semana es tu cumplea√Īos, vas a cumplir cinco! ¬ŅTe acuerdas?

2

Hoy mi abuela me lleva volando alrededor de nuestra vieja casona; o ser√° un sue√Īo? Revisamos el techo para ver si hay agujeros y luego nos metemos por la chimenea.

"Tiene que estar muy limpia para que pueda pasar el viejo pascuero, Iancito".

Adentro de la chimenea que ya nadie usa, oculta viejos recuerdos de su infancia y juventud. En peque√Īas bolsitas de colores clavadas en las paredes est√° el alma de una ni√Īita muerta, viejos amores, un caballo, un perro cojo llamado Skippi...

"No intrusees tanto ni√Īo que te puedes quedar aqui para siempre!"

Y despierto llorando pidiendo a mi madre a gritos.

3

Ya no hace tanto calor y mi abuela y yo vamos a vsitar a Misia Charito que vive en la esquina. Misia Charito tiene como mil a√Īos de edad y vive sola en una casa que parece una iglesia. Nuestra calle se ve maravillosa con sus arcaicos bellotos y nogales y su acequia de agua parda, veloz.

Graciela camina a saltitos, qued√°ndose arriba en el aire unos segundos y volviendo a la vereda para saltar de nuevo. Yo salto con ella porque me lleva de la mano y logro ver los nidos abandonados en los √°rboles. Me dan pena.

Misia Charito est√° sentada en la oscuridad como siempre. Toda la casa es oscura y los ventanales son vitr√≥s traidos de Espa√Īa hace muchos siglos, dicen por ahi. Yo no me puedo imaginar muchos siglos. Apenas me puedo imaginar el antes de ayer con la borrachera del Tata a la hora de la comida.

Mientras mi abuela y Charito conversan, yo subo las escalas al tercer piso. En un dormitorio que huele a naftalina yace el esqueleto de un gato. Este debe ser su cuarto. Está ordenado pero lleno de polvo y los muebles también oscuros parecen confesionarios. Entro a uno de ellos.

"Aquí podría vivir una familia entera!" grito. Y escucho un eco: ilia entera tera tera era a a...

"Qu√© est√°s haciendo aqu√≠, ni√Īito de porquer√≠a!" ...suena una voz de ultratumba...

Bajo las escalas corriendo y me siento al lado de mi abuela. Misia Charito está contando la historia de una tataranieta que se casó con un capitán de barco que descubrió Las Indias.

4

Ya estoy en mi casa de nuevo por suerte. Voy a mirar a mis frejoles y me los imagino durmiendo y so√Īando. Qu√© so√Īar√° un frejol? Tendr√°n pesadillas? Entro al gallinero y Shakespeare corre hacia mi y vuela a mis brazos. Es lindo con su plumaje negro y brillante y sus manchitas multicolores en el cogote. Su cresta es inmensa, como una monta√Īa...

"No te encari√Īes tanto con ese p√°jaro Iancito; un d√≠a te lo vas a tener que comer!"

"No le hagas caso a mi abuela, Shakespeare. Nadie te va a comer, te doy mi palabra de hombre. Por qué me dice esa cosa tan terrible abuelita! Y no es un pájaro, es un gallo de pelea para que sepa Usted!"

Mi abuela termina de colgar la ropa lavada y vuela hacia la cocina. Yo la sigo y la observo desplumar a Blanca, una de las esposas de Shakespeare. Blanca era blanquísima. Tanto que a veces desaparecía.

"¬ŅPor qu√© es tan facil desplumar a la Blanquita, abuela?" "Siempre resulta f√°cil el desplumeo Iancito". Y se pone a cantar: "Yo desplumo, tu desplumas, el despluma. Nosotros...?

"Desplumamos" río felíz "Vosotros desplumais, ellos DESPLUUUUUMAN!".

Sue√Īo que mi gallo se come los frejoles; y me meo en la cama de puro odio y maldad.

5

Mi abuela me lleva a la iglesia Los Leones para que me confiese por si acaso, como dice ella. A mi me gusta confesarme porque puedo inventarle cuentos estupendos al curita. Y √©l no me escucha porque lo √ļnico que le interesa es "¬ŅHas tenido pensamientos sucios, hijo m√≠o? ¬ŅTe tocas en la noche?". Yo nunca he entendido qu√© es lo que quiere decir. Y le digo que s√≠ a todo y me manda a rezar diez padrenuestros y diez avemar√≠as. Los rezos me los tomo muy en serio porque son como poemas misteriosos.

6

De regreso compramos empolvados en la pastelería. Yo me voy comiendo uno sintiéndome culpable por no tener pensamientos sucios ni saber cómo tocarme para agradarle al curita.

"¬ŅAbuelita, que son los pensamientos sucios?"

"¬ŅQu√© est√°s diciendio con esa boca inmunda ni√Īito por Dios?"

Ahora vamos de regreso a la iglesia a confesarme de nuevo. Mi abuela, furiosa, le regal√≥ el paquete con empolvados a un ni√Īo mendigo y ahora me siento culpable por tener zapatos y ropa bonita y el pelo limpio y una casa y una cama... que a√ļn debe de estar mojada por la suciedad que hice anoche. Pienso. Se me ocurre que ahora tengo un pensamiento sucio para contarle al padrecito.

7

¡Han matado a mi Shakespeare! ¡Encontré sus plumas negras junto a un gran coágulo de sangre! ¡Malditos! ¡Maldita abuela! ¡Maldito abuelo y maldita mamá! ¡Y dónde andará mi papá borracho a quien quiero tanto! ¡Esta noche no puedo comer y voy a dejar de comer para siempre! ¡Para que aprendan! ¡Los muy tarados mentales!

"No llores Iancito. Tu gallo estaba viejito ya y había que aprovecharlo. Yo te voy a comprar otro pájaro igualito y te juro que esta vez no lo vamos a comer..."

Mi abuela me hace cari√Īo en el pelo y mi mam√° me da un beso en la frente. Pero nada me consuela. Van a tener que meterme en una bolsa de color y colgarme adentro de la chimenea. No quiero vivir m√°s.

Esta ma√Īana enterr√© lo restos de Shakespeare al lado de mis frejoles que todav√≠a no aparecen y les rez√© a todos un Padre Nuestro y un Ave Mar√≠a. Ahora me siento tranquilo y un poco m√°s contento. Esta noche vamos a salir a pasear, me prometi√≥ mi abuelita. Mientras tanto me entretengo solo matando hormigas invasoras. Encontr√© el agujero por donde aparecen y se van en una sola fila muy ordenada hasta el gallinero a robar caca de gallinas. Yo las interrumpo y las molesto y al final las voy matando con f√≥sforos. No me vengan ahora a decir que es pecado porque por cada cien hormigas que quemo rezo un Yo Pecador Me Confieso.

8

Vamos volando hacia el norte del planeta bajo un alucinante cielo estrellado. Mi abuelita quiere que salude a mi pap√° esta noche. No lo he visto desde que se tuvo que ir de la casa hace un a√Īo atr√°s y lo extra√Īo tanto que me duele el coraz√≥n todos los d√≠as. Pasamos sobre gigantezcas ciudades iluminadas y monta√Īas y valles solitarios como yo, algunas veces.

Ahora volvemos a casa y yo voy llorando aferrado a las manos de mi abuela. Mi pap√° vive en un subrterr√°neo fr√≠o y oscuro en una ciudad perdida por ah√≠... me abraz√≥ y me dio un beso y no ol√≠a a alcohol sino a menta. Me regal√≥ esta moneda de plata de un d√≥lar y ahora estoy despierto sentado en mi cama en la mitad de la noche. Pero si todo fue un sue√Īo, ¬Ņpor qu√© estoy aferrando esta moneda entre mis manos? Grito "mam√°!" y ella acude de inmediato a mi llamado.

"¬ŅQu√© pasa hijo m√≠o? Fue tan s√≥lo un sue√Īo. Du√©rmete mi amor".

"No creo mamá. Mira lo que me regaló el papá..."

9

"Ahora tengo que descansar, Graciela. Ya estoy viejo y el fr√≠o de este amable reino n√≥rdico me cala el alma. Gracias por venir a visitarme esta noche. Gracias por tus locos y tiernos recuerdos. D√©jame acompa√Īarte a la ventana para que vueles de regreso donde el Tata".

FIN

Ian Welden DINAMARCA Nac√≠ en la otrora tranquila ciudad de Santiago de Chile en 1948. Mi infancia feliz consisti√≥ en trepar a los maravillosos bellotos y sauces de mi barrio para inspeccionar nidos y huevos de misteriosas aves; enamorarme de cuanta ni√Īita encontraba a mi paso y escribir y dibujar cuentos y c√≥mics. La adolescencia me sorprendi√≥ siendo un estudiante que jam√°s estudiaba pero que ganaba todos los concursos de cuento y poes√≠a del Liceo n√ļmero cinco de hombres, Jos√© Victorino Lastarria. Estudi√© publicidad, artes pl√°sticas y comunicaci√≥n de masas en la Universidad T√©cnica de Santiago y en 1974 organiz√© mi mochila con lo estrictamente necesario y vol√© a buscar consuelo donde mi madre patria, la maravillosa ciudad de Barcelona. Un a√Īo mas tarde camin√© hasta Escandinavia, Copenhague, donde desempaqu√© y clav√© para siempre mi bandera chilena. En realidad toda mi vida me la he pasado escribiendo, haciendo gr√°fica y componiendo m√ļsica, pero jam√°s he publicado. En Dinamarca trabaj√© en los campamentos para refugiados de la Cruz Roja Danesa. Entre otras labores, escrib√≠ "tomos" de poemas y relatos acerca del destino de refugiados de casi todos los pa√≠ses del mundo. Coleccion√© tambi√©n sus escritos e historias e hice una exposici√≥n de mis artes gr√°ficas acerca de la guerra civ√≠l en Yugoeslavia ("GUERRA MUNDIAL TERCERA FASE"). Ahora ya viejo, descanso en los banquitos de las plazas de La Calle Larga de Valby (Valby es mi barrio en Copenhague); visito por las noches el Caf√© Cir√© y escribo estos "milagros". Por qu√© "milagros"...? Ian Welden

Valby, Copenhague.

ian.welden@mail.dk

Fotograf√≠a: Maritza √Ālvarez

Villa Alemana, Chile

maritza_alvarez_vargas@hotmail.com

Cuento original de Ian Welden. Invierno 2009.


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