Cuentos:Algo inesperado

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Algo inesperado


ALGO INESPERADO

Una noche fría y oscura empezaba a caer sobre el barrio bajo y pobre de la pequeña ciudad, la luz del sol, que apenas pudo verse durante el día, empezaba a desaparecer por completo, y la mujer humilde y sencilla del barrio encendió como de costumbre las luminarias artificiales de la calle.

Todo parecía tranquilo, el grupo de niños de la cuadra jugaba como siempre los juegos populares y típicos de su clase. Efraín, el niño de ocho años y el mayor del grupo, pensó en hacer de sus juegos algo diferente y propuso a los demás niños que jugaran al escondite, pero esta vez, él pensó en una idea que agradaría a sus amigos sin prever las consecuencias que esto podría traer, pensó en entrar en la casa de la mujer encargada de operar las luminarias de la calle y apagar todas las luces para así dinamizar más el juego de esa noche, y así fue.

Efraín entró a la casa silenciosamente y subiéndose en un banquillo apagó las luces y la calle quedó en completa oscuridad. Los niños corrían y se perseguían unos a otros, Efraín corría tras otro niño que se escabullía por todas partes, de pronto... de la nada... y aprovechando la oscuridad apareció un vehículo con aproximadamente cinco hombres que empezaron a perseguir a los niños, quienes indefensos no pudieron escaparse de las manos de los malhechores, los cuales atando sus manitas y tapándoles la boca los obligaron a subir al vehículo, excepto a Efraín que logró esconderse a varios metros de su casa entre unos matorrales y ver partir con mucho dolor en el alma a sus amigos quienes luchaban por escapar de las manos de sus raptores. Minutos después, las luces empezaron a encenderse...

Efraín aterrorizado y traumatizado se negaba a salir del matorral por temor a que los sujetos que se habían llevado a sus amigos, pudieran hacerle daño. Después de unos minutos decidió salir y buscar ayuda, empezó a correr desesperadamente aturdido y sin rumbo alguno, y en su conciencia escuchaba los gritos de sus amigos que desesperadamente lo llamaban, después de haber recorrido muchas cuadras lejos de su barrio y vencido por el cansancio se detuvo hasta que ya no pudo más, cuando se dio cuenta estaba en una calle apenas iluminada y... a lo lejos... pudo observar que alguien corría hacia él... desconcertado y atemorizado decidió quedarse inmóvil hasta poder distinguir quién y con qué propósito se le acercaba, fueron 30 segundos en que su pobre cabecita daba vueltas sin saber que hacer, la persona se acercaba cada vez más y más... y de pronto... pudo distinguir que quien corría era Andrés uno de sus amigos que había sido raptado, el que con las manos atadas, entre sollozos y con lágrimas en los ojos, le contó que había podido escapar de los maleantes y que además sabía donde estaba el resto de los niños, a quienes en ese momento, les peligraba la vida.

Desesperados empezaron a correr, hasta llegar a un departamento de policía no muy lejos de allí, en donde contaron lo que había sucedido y llevaron a una patrulla de policías al lugar donde se encontraban los niños raptados. La policía entró bruscamente al lugar y después de una confrontación con los malhechores lograron al fin arrestarlos y sacar a los niños quienes lloraban desconsoladamente. Los niños fueron llevados a sus hogares donde sus madres los abrazaban y besaban con lágrimas en los ojos.
 

Y al igual que antes, todas las noches los niños salían a jugar y a divertirse en aquel barrio tranquilo, del cual estuvieron un día a punto de nunca más regresar...

 

Cuento de Bayardo José Hernández Rocha


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