Cuentos:La Puerta Ambigua

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La Puerta Ambigua


 

LA PUERTA AMBIGUA
Foly Gal√°n
... A mi nueva sobrinita Andrea y a su encantadora madre Margarita...

 

Capitulo 1¬ļ

EXTRA√ĎAS DESAPARICIONES

... Adela, vive en un peque√Īo pueblo de monta√Īa. Es aficionada a restaurar muebles viejos y propietaria de un modesto establecimiento dedicado a la compra-venta de antig√ľedades, en cuya planta alta tiene la vivienda. En los √ļltimos a√Īos, su localidad se ha visto invadida por el asentamiento masivo de innumerables nuevas familias, econ√≥micamente sobradas, que huyendo de los inconvenientes de la estresante ciudad, han optado por establecerse all√≠, comprando y restaurando las fincas y mansiones centenarias de los alrededores. Algo que a beneficiado considerablemente al negocio de Adela, puesto que sus nuevos vecinos, son grandes amantes de las reliquias que ella vende en su tienda.

... Pero desafortunadamente, Adela ha enviudado recientemente y su √ļnico hijo, Alejo, ha abandonado temporalmente su apartamento de la ciudad, para estar junto a su madre en estos momentos e intentar convencerla, para que venda su viejo negocio y acceda a vivir con √©l en la urbe: Le preocupa que est√© all√≠ tan sola, rodeada de tantos trastos viejos e incontables recuerdos del pasado. Aunque no se lo confiese a su hijo, realmente, Adela echa much√≠simo de menos a su difunto marido. Pero, para no preocupar a Alejo y tranquilizarlo, le dice, que est√° estupendamente bien, ya que ha cosechado much√≠simas amistades repartidas por toda la comarca. Y por supuesto, para hacerle compa√Ī√≠a constantemente, tiene a su adorado perro Sans√≥n, un enorme mast√≠n atigrado, al cual recogi√≥ de la carretera hace casi ocho a√Īos, tras encontrarlo abandonado vagabundeando por las cercan√≠as del pueblo, y con el que disfruta dando largos paseos por el campo. Por nada del mundo se deshar√≠a de su querido animalito despu√©s de tantos a√Īos y, l√≥gicamente, tampoco podr√≠a meterlo en el estrecho apartamento de su hijo.

... Hoy, durante su habitual paseo de la tarde con Sans√≥n, Adela, observ√≥ con tristeza la demolici√≥n de una de sus casas favoritas del pueblo: Una preciosa mansi√≥n victoriana, indudable joya arquitect√≥nica, sobre la cual, inevitablemente, edificar√°n media docena de antiest√©ticos chales adosados unifamiliares. Cuando Adela estaba a punto ya de alejarse para continuar con su recorrido, divis√≥ algo que le llam√≥ considerablemente la atenci√≥n. Entre los escombros que algunos operarios apilaban, para ser introducidos posteriormente en un cami√≥n, pudo entrever una magn√≠fica puerta de roble laboriosamente tallada. Se acerc√≥ y le pregunt√≥ a los trabajadores cual ser√≠a el destino de todo aquello, a lo cual, la respondieron que todo era basura y que luego la trasladar√≠an hasta el vertedero m√°s pr√≥ximo. Entonces, les suplic√≥ amablemente, que por favor, le permitieran apartar dicha puerta para m√°s tarde ir a buscarla con alg√ļn veh√≠culo: Media hora despu√©s, pas√≥ a recogerla acompa√Īada de Alejo, que no dej√≥ de quejarse durante todo el camino, por tener que meter aquella basura en su flamante todo terreno.

... Aparentemente, se trataba de una puerta de m√°s de un centenar de a√Īos, con su marco √≠ntegro de hierro forjado, las bisagras en perfecto estado y un picaporte sin cerradura, con la empu√Īadura labrada en bronce y algunos s√≠mbolos de marqueter√≠a en plata, imitando diminutas llaves. En su frontal de madera, hab√≠a tallada otra puerta id√©ntica, que a su vez, representaba lo mismo: Dentro de cada puerta hab√≠a tallada otra m√°s, hasta llegar a contarse una docena de ellas. Y cada una, con sus correspondientes bisagras y picaportes de bronce a escala, encuadrando a otra menor, y as√≠ sucesivamente. Alejo, ayud√≥ a colocar el polvoriento hallazgo de su madre en un rinc√≥n de la trastienda del negocio, dej√°ndola apoyada en la pared, tras lo cual, subi√≥ a la planta alta para darse una ducha. Adela, se qued√≥ examin√°ndola con detenimiento y quit√°ndole el polvo con un trapo. Sans√≥n, permanec√≠a acostado en el suelo junto a su due√Īa. Una hora m√°s tarde, cuando Alejo baj√≥ preocupado, por qu√© a√ļn no hab√≠an subido a cenar, su madre y el perro hab√≠an desaparecido sin dejar rastro alguno. Nunca m√°s se supo nada de Adela, ni de su enorme e inseparable perro Sans√≥n. Algunos meses despu√©s, Alejo vender√≠a la propiedad de su madre y sacar√≠a a subasta todos los art√≠culos de la tienda.

Capitulo 2¬ļ

DESCUBRIMIENTOS INS√ďLITOS

... Robert, es un renombrado escritor brit√°nico de novelas de suspense, que ha trasladado recientemente su residencia a Las Islas Canarias. Est√° actualmente en tr√°mites de divorcio y dentro de dos meses, se cumplir√° el primer aniversario de la muerte de su √ļnico hijo: Micky. Ten√≠a cinco a√Īos, cuando supuestamente se ahog√≥ junto a su inseparable perrita Lucy, al romperse el hielo del lago en el que jugaban. Aunque nunca se hallaron los cuerpos, ni del ni√Īo, ni de su perra. Ese d√≠a funesto, su madre lo hab√≠a llevado a patinar al lago, a pesar de la recomendaci√≥n de su marido de que no lo hiciera, puesto que era peligroso por ser √©poca de deshielo. Robert, cree que jam√°s podr√° perdon√°rselo a su esposa y desde entonces viven separados. √Čl, adoraba sobrehumanamente a su hijo Micky, y a√ļn, no ha superado su dolorosa p√©rdida.

... El atormentado escritor, ha establecido su residencia en una preciosa y alejada caba√Īa r√ļstica de madera, la cual est√° decorando exquisitamente por muy poco dinero, gracias a las oportunidades que encuentra en el rastro de antig√ľedades del pueblo, el cual visita semanalmente. Hoy, uno de los vendedores, le ha informado de que un cu√Īado suyo se est√° deshaciendo de un gran lote de trastos viejos, puesto que le estorban en el garaje desde hace bastante tiempo y ahora mismo necesita urgentemente ese espacio, para poder meter el coche nuevo que le ha regalado a su joven y linda esposa. Tras apuntar la direcci√≥n en el reverso de su cajetilla de tabaco, se despidi√≥ del vendedor y se dirigi√≥ all√≠, atra√≠do por una creciente curiosidad y llevado por su astucia oportunista. Convencido, de que iba de camino ha lograr hacer un buen negocio, aprovechando la situaci√≥n desesperada del propietario del garaje. Entre los art√≠culos que finalmente compr√≥ por una rid√≠cula cantidad de dinero, se encontraba la misteriosa puerta de roble tallado que Adela hab√≠a rescatado con la ayuda de su hijo, y salvado de un inminente destierro en el vertedero.

... Aquella misma noche, tras desembalar todas sus nuevas adquisiciones, coloc√≥ la puerta a modo decorativo, sujeta a la √ļnica pared de piedra de que dispon√≠a su caba√Īa, en el sal√≥n-comedor, a un metro escaso de la chimenea. Y se sent√≥ frente a ella, observ√°ndola con curiosidad, mientras pensaba en el peque√Īo Micky. As√≠ pas√≥ varias horas, fumando, bebiendo vodka y llorando, hasta acabar vencido por el sue√Īo y por el alcohol, qued√°ndose dormido sobre la mesa, hasta las cinco de la madrugada, hora en la que un ruido, sospechosamente inquietante, lo despert√≥ sobresalt√°ndolo: Escuch√≥, a un perro aullando detr√°s de aquella misteriosa puerta. Inicialmente, pens√≥ que solo lo hab√≠a so√Īado, √≥ que proven√≠a del exterior de la caba√Īa, pero al instante, sinti√≥ un fuerte escalofr√≠o, al comprobar, que evidentemente, hab√≠a un animal al otro lado de aquella puerta, ara√Ī√°ndola nerviosamente con sus patas, hasta el punto de hacerla vibrar. Una mezcla de terror y curiosidad, colaps√≥ su sistema nervioso, de tal modo, que todo su cuerpo comenz√≥ a convulsionarse envuelto en un sudor fr√≠o de pavor. Despu√©s de unos segundos, reaccion√≥ y extendi√≥ su mano temblorosamente, hasta el mayor de los pomos de la puerta, abri√©ndola de sopet√≥n: L√≥gicamente, tras ella, solo encontr√≥ la pared de piedra, pero a√ļn as√≠, al cerrarla, inexplicablemente, alg√ļn perro segu√≠a llorando y ara√Īando la madera con insistencia desesperada.

... Entonces Robert, comenz√≥ a comprobar, una tras otra, las doce puertas integradas; mientras, aumentaba progresivamente la tensi√≥n del perro, hasta que abri√≥ la menor central, que a modo de peque√Īo postigo, le mostr√≥ la gigantesca cabeza de un enorme mast√≠n atigrado. Del susto, al apartarse precipitadamente, tropez√≥ con la silla y con la mesa, haciendo caer al suelo la botella ya pr√°cticamente vac√≠a de vodka, que se rompi√≥, y cuyo poco contenido, salpic√≥ la chimenea, produciendo un leve fogonazo al contacto con las llamas. En su desesperado intento por mantener el equilibrio y no caer al suelo, alfombrado ahora parcialmente de cristales, se agarr√≥ al pomo mayor de la puerta, que se abri√≥ al instante, mostrando inexplicablemente en esta ocasi√≥n, una pared de hielo, de la que Sans√≥n, sacaba el cuerpo inm√≥vil de un ni√Īo, arrastr√°ndolo hasta los pies de Robert, que permanec√≠a p√°lido y completamente paralizado frente a la puerta: ins√≥litamente, se trataba de Micky. El perro, pas√≥ la lengua por la cara del ni√Īo y, posteriormente, volvi√≥ a desaparecer entre el hielo, tras lo cual, la puerta se cerr√≥. El peque√Īo, abri√≥ los ojos lentamente y mir√≥ a su padre, que ahora se arrodillaba llorando sobrecogidamente junto a su amado hijo. Entonces, Micky, esbozando una tierna sonrisa, suave y entrecortadamente, exclam√≥: ¬°Hola Pap√°, Lucy no quiso venir, pero me trajo su nuevo novio!...

Fin

Foly Gal√°n

15 de enero de 2007

 


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