Cuentos:Muñeca

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Muñeca


 

MUÑECA

 

Es una mañana de domingo, hay un sol tan brillante que incita a tomar un cremoso helado de chocolate de esos que parecen remolinos adornados con grageítas de colores. He salido a pasear a un hermoso parque con la grata compañía de Muñeca, una cocker color oro cuyas patitas brindan un artístico espectáculo: parecería tener puesta un disfraz de grandes flecos, el contoneo de sus caderas la hace más graciosa; de su carita mejor no hablar, grandes y expresivos ojos enmarcados en unos párpados caídos que brindan la apariencia de gran melancolía. ¡Cualquiera pensaría que le atormenta una gran pena!

Más de una persona dice que tiene carita de tragedia.

Entre otro de sus compromisos diarios como el de ladrar, comer pepitas, y jugar con su pelota, se ha impuesto el más importante,

-brindarnos un inmenso cariño- ¡Es tan tierna que cada día la queremos más!.

Entre mis habilidades no consta la de entrenar un can, sin embargo he inventado formas para hacerlo.

He logrado que salude con su manita, baila rock, ladra al acorde de las notas musicales de una vieja guitarra -que a pesar de lo destartalada- es su instrumento preferido. Otra de sus habilidades es fingir que está muerta.

En más de una ocasión familiares o amigos se han llevado tremendo susto por su programado espectáculo.

¡ Es tan especial !

Ha participado con otros animales de su especie en concursos de habilidades caninas - no me van a creer ¡ ganó !

Si la conocieran ¡ Es tan especial !

Todas las mañanas se esfuerza por salir al garaje cuya puerta deteriorada por el viento ha fabricado unos grandes agujeros constituyéndose en sus mejores aliados.

Desde cualquiera de ellos observa anhelante el paso obligado de un ejemplar de su misma raza con la ferviente esperanza de entablar una estrecha amistad, para los dos esta posibilidad está negada, sin embargo aunque distantes, presiento ha nacido un gran amor.

Un acercamiento entre ellos es absolutamente imposible, nadie en casa queríamos que ella contrajera nupcias, lo considerábamos un trabajo adicional y nadie estaba dispuesto a tolerarlo, ni siquiera su paseo matutino por aquel hermosísimo parque estaba permitido por temor a un encuentro fortuito con su consabido galán.

Conforme pasa el tiempo Muñeca se convertía en una bolita, su falta de ejercicio la estaba haciendo obesa, su vida tan sedentaria nos hacía temer por su salud pero no encontrábamos solución.

¿ Qué hacer ?

estaba desapareciendo su esbelta figura, sin embargo no nos importaba que estuviera gorda, ella es nuestra y la queríamos demasiado para juzgarla por su antiestética figura.

Un buen día al volver del trabajo encontré a Muñeca tendida sobre unas matas, éstas semejaban un colchoncito exclusivamente elaborado para arrullar su profundo sueño,

- qué extraño - no reaccionaba con mi presencia como lo hace siempre que corre a darme el encuentro.

Corrí desesperada para buscar ayuda, no daba señales de vida, lloré desesperada, la había perdido, una profunda sensación de vacío y soledad invadió mi corazón.

Sin darme cuenta estaba conmigo su eterno admirador, era un cocker ¡ precioso ! - su pelaje muy bien cuidado - no necesitaba hacer esfuerzo para competir con el bello colorido de este día, - me mira fijamente - sus ojitos taciturnos tenían una expresión de profunda tristeza, parecía que lloraban tiene un cara de inocencia que lo hace más hermoso en un ademán de amistad acaricio su aterciopelado lomo, entonces de manera inconsciente inicio un improvisado diálogo con él...... ahora estamos solos ¿qué hacemos sin Muñeca? me mira con ternura y mueve su colita, pero lo hacía con alegría, una alegría que me confunde.

Muñeca seguía inmóvil, con un gesto maternal y con un llanto incontenible me aproximo para tomarla entre mis brazos -de pronto la muy pícara comienza a mover su corta pero artística colita y sin abrir todavía sus ojitos me hace notar que era otra de sus consabidas bromas.

Nuevamente ha hecho gala de su habilidad perruna, fingió estar muerta mientras permitíamos que su novio entrara en casa.

En un gesto de amor su galán se le acerca, la escena es tierna. De pronto las matas comienzan a tomar vida, retrocedo, no sabía lo que pasaba, ambos animalitos estaban avergonzados mirándome con su conocido gesto de tragedia, me acerco un poquito más y tamaña sorpresa, bajo las matas se encontraban dos preciosos cachorritos, no podía describir quien de ellos era más hermoso si sus padres o ellos.

Los tomo entre mis brazos, mi alegría se había cuadruplicado, mi eterna actriz ahora ya era mamá.

 

Julio 2001

Cuento original de Alicia Argotti


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