Cuentos:Paseo Por Un Día Maravilloso

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Paseo Por Un Día Maravilloso


 

Milagro: Paseo por un día maravilloso

Ian Welden, 2009.


¬°Este d√≠a de oto√Īo ya apareci√≥!

El sol fr√≠o ilumina a un cielo azul√≠simo y desde mi ventanal observo las calles y los √°rboles. Las calles son grises y los √°rboles est√°n te√Īidos de oto√Īo. Parece el dibujo de un ni√Īo.

La vida es tan simple.

Pasan madres con infantes multicolores y ejecutivos con maletines de cuero de cocodrilo. Estudiantes que en realidad jam√°s estudian y viejos tomados de las manos de sus viejas.

En mi ventanal crecen hermosos y en√©rgicos los cardenales rojos y los peque√Īos paltos. Y las figuritas de greda peruanas, mexicanas, chilenas, danesas y griegas danzan delicadamente entre ellas.

Jakeline despierta y luego de vestirnos y abrigarnos bien, salimos a pasear por este dia maravilloso.

Nos sentimos felices.

Ir al Reales Correos Daneses con ella es una delicia. Y el Real Banco Dan√©s, mucho mejor. Uno tiene dos posibilidades: o llorar de frustraci√≥n o re√≠r a carcajadas. Nosotros elegimos la √ļltima.

Las larguísimas filas de gente, impacientes y malhumoradas, nos hacen sonreír. ¡A la cajera poco simpática y agresiva le damos un buenos días! amable y cortés.

Visitamos la estación de trenes de Valby. Hay locomotoras ya rendidas y oxidadas descansando sus vejeces cuan enormes insectos metálicos a los lados de las líneas férreas. Y trenes jóvenes y magníficos haciendo piruetas para atraer la atención de los pasajeros semi dormidos de tanto esperar. Y hay máquinas a punto de jubilar, tomándose las cosas con calma llegando lentas pero puntualmente a la estación.

Jakeline se despide con un beso porque tiene que irse al trabajo y yo sigo caminando contento hacia la capital del reino, Copenhague. Y aqu√≠ est√°, como siempre, con su arcaica Real Casa de la Municipalidad y el Str√łget, el c√©lebre paseo peatonal.

Ahora me siento a√ļn mas feliz caminando por este hermoso lugar. Llego al Puerto Nuevo, que es un monumento de barcos intenacionales y locales y viej√≠simos edificios a la Hans Christian Andersen, pintados todos de celestes, azules, naranjos y rosados, todos con sus ventanitas blancas y sim√©tricas y sus maceteros con flores surtidas. Y m√°s all√°, el mar que conduce al resto de Escandinavia y al planeta entero.

De pronto me doy cuenta que me he alejado demasiado de Valby. Tomo un Taxi.

El taxista es paquistaní y habla como tal. O sea enrrollando la lengua cada vez que pronuncia una erre. Habla mal danés y perfecto inglés. Es parlanchín y yo lo dejo monologar calzandó mis "ahá", mis "claro" y mis "no me diga" con perfecta precisión.

Ya estoy en La Plaza de Valby nuevamente y me siento en un banco a tomar aliento. Es mediod√≠a y La Calle Larga se ha inundado de transe√ļntes. Yo disfruto de esta mara√Īa de seres humanos y perros. Me dan ganas de cantar y tarareo "Good morning, good morning good morning ah!" de Los Beatles.

Los milagreros de siempre sorprenden a los paseantes con sus impresionantes artes surealistas: Henrik, el vikingo que ya ha vivido mil a√Īos, arrugadito como una pasa, hace malabares con su espl√©ndida espada de hierro, sac√°ndole chispas a las nubes y regalando trozos de arco√≠rises a los ni√Īos boquiabiertos. Las multillizas de las Islas Faro, Sussane, Sussana, Roxane, Roxana, Marianne, Marianna, Sabianne y Sabianna levitan sobre las copas de los √°rboles de la plaza cantando el Himno a la Alegr√≠a de Beethoven. F√°tima, Amira, Adeba y todas las otras ni√Īitas somal√≠es tambi√©n cantan y bailan rondas infantiles haciendo aparecer peces de colores del aire. Y El Chato V√°zquez, c√©lebre milagrero chileno de Magallanes, reparte pu√Īados de monedas de oro puro a la concurrencia causando caos en la situaci√≥n financiera del Reino de Dinamarca.

A mi lado se ha sentado una hermosa mujer. Yo la observo impertinentemente y ella me dice ri√©ndo "S√≠, es un d√≠a maravilloso, ¬Ņno?".

Me dice que su nombre es Marlene. Me cuenta su vida en dos minutos y me pregunta ocasionalmente quién soy yo, de donde vengo y a donde voy... Ella se pone de pié y me tiende un mano "vamos a tomar un café?".

Es sueca y vive en la ciudad de Malm√ł, a media hora de Valby. Es cirujana y trabaja en el Hospital del Reino. Le gusta venir a Valby a vitrinear, conocer gente y ver los milagros. Habla dan√©s con un delicioso acento sueco y es como escuchar a Liv Ullman en alg√ļn film de Ingmar Bergman.

Esta Marlene es un milagro que no quisiera perder. Se lo digo y me da un beso en la frente y su n√ļmero de tel√©fono. Ella me cuenta acerca de su esposo Svend y ya en casa se lo cuento a Jakeline y ella me da un beso en la boca.

Comienza a oscurecer lentamente con una luz color naranja. Cenamos congrio con salsa de perejil y papas asadas. Lavamos la loza en silencio y nos acostamos en mi sof√° qued√°ndonos poco a poco dormidos.

Pero antes de dormise, Jakeline me susurra al oido "Todo ser humano tiene, de por ley, el derecho a disfrutar de un día maravilloso, a pesar de las guerras, el caos ecológico, las hambrunas, la falta de dinero, el abuso de poder, las miserias..."

Al despertar, Jakeline ya no est√° y un nuevo d√≠a de oto√Īo ya apareci√≥. Por mi ventanal observo el milagro de la vida, la simpleza y la perfecci√≥n. Como un banquito vac√≠o rodeado de √°rboles oto√Īales esper√°ndome tranquilamente en La Plaza de Valby.

Ian Welden DINAMARCA Nac√≠ en la otrora tranquila ciudad de Santiago de Chile en 1948. Mi infancia feliz consisti√≥ en trepar a los maravillosos bellotos y sauces de mi barrio para inspeccionar nidos y huevos de misteriosas aves; enamorarme de cuanta ni√Īita encontraba a mi paso y escribir y dibujar cuentos y c√≥mics. La adolescencia me sorprendi√≥ siendo un estudiante que jam√°s estudiaba pero que ganaba todos los concursos de cuento y poes√≠a del Liceo n√ļmero cinco de hombres, Jos√© Victorino Lastarria. Estudi√© publicidad, artes pl√°sticas y comunicaci√≥n de masas en la Universidad T√©cnica de Santiago y en 1974 organiz√© mi mochila con lo estrictamente necesario y vol√© a buscar consuelo donde mi madre patria, la maravillosa ciudad de Barcelona. Un a√Īo mas tarde camin√© hasta Escandinavia, Copenhague, donde desempaqu√© y clav√© para siempre mi bandera chilena. En realidad toda mi vida me la he pasado escribiendo, haciendo gr√°fica y componiendo m√ļsica, pero jam√°s he publicado. En Dinamarca trabaj√© en los campamentos para refugiados de la Cruz Roja Danesa. Entre otras labores, escrib√≠ "tomos" de poemas y relatos acerca del destino de refugiados de casi todos los pa√≠ses del mundo. Coleccion√© tambi√©n sus escritos e historias e hice una exposici√≥n de mis artes gr√°ficas acerca de la guerra civ√≠l en Yugoeslavia ("GUERRA MUNDIAL TERCERA FASE"). Ahora ya viejo, descanso en los banquitos de las plazas de La Calle Larga de Valby (Valby es mi barrio en Copenhague); visito por las noches el Caf√© Cir√© y escribo estos "milagros". Por qu√© "milagros"...? Ian Welden

Valby, Copenhague.

ian.welden@mail.dk

Ilustraci√≥n: Maritza √Ālvarez

Villa Alemana, Chile

maritza_alvarez_vargas@hotmail.com

Cuento original de Ian Welden. Invierno 2009.


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