Cuentos:La Patudita

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La Patudita


 

Milagro: La Patudita

Ian Welden, 2009.


Por la ventana de mi cocina entran seres extraordinarios. Est√° constantemente abierta, invierno y verano, ya que soy fumador y asm√°tico. Es mi √ļnica manera de tener mi peque√Īo departamento ventilado. Ya dejar√© de fumar uno de estos d√≠as.

Generalmente entran por la noche, cuando estoy durmiendo, y me despiertan con sus gritos, aullidos, miaus, graznidos, etc.

Una vez entr√≥ un unicornio blanco, alado. Le di lechuga y agua y se qued√≥ a dormir sobre la alfombra de la salita. A la ma√Īana siguiente se fue volando majestuosamente por los cielos azules de la Calle Larga de Valby sin antes agradecerme mi hospitalidad con un leve mordisco en mi mano derecha.

Otra vez entr√≥ un gato, tamb√≠en blanco, y este gato trajo a vivir a sus doce hijitos. El gato se llama Jorge y los hijitos tambi√©n est√°n bautizados. Ellos viven conmigo, pero esto es otro milagro que les contar√© en otra oportunidad. ¬ŅO tal vez ya se los cont√©?

Una noche entró un marinero chino, fumando unan apestosa pipa de hierbas índicas. Y venía con su esposa, una norteamericana rubia llamada Susy. Los dejé dormir en mi salita de estar y les presté mis colchones especiales para visitas humanas.

No durmieron y cantaron y gritaron toda la noche. El marinero se comió todo lo que había en mi refrigerador y la norteamericana intentó robarme mi billetera que estaba sobre mi velador. Los tiré a ambos por la ventana nuvamente. Y saqué los colchones al patio ya que se habían orinado en ellos.

Anoche me despert√© sobresaltado porque algo o alguien me estaba haciendo cosquillas en la frente. Trat√© de rascarme y la cosquilla ¬°se traslad√≥ a mi cuello, y luego a mi espalda! Encend√≠ la luz y logr√© atrapar a una gigantesca ara√Īa con calcetines colorados. Ella, la patuda, se dej√≥ atrapar y me hizo cari√Īo en los dedos cuan doncella enamorada.

Me fuí a la sala de estar con ella y la puse sobre mi mesa para ver que hacía. Nada. Se quedó tranquila y me enviaba saludos con sus diez extremidades hermosas.

Le di helado de frutilla en una tapa de Cola, y lo devoró con fruición, muy elegantemente y se limpió la boca con mi mantel.

Luego le di agua y la bebió a largos sorbos y de un salto magistral cayó sobre mi cabeza, se deslizó hasta mi boca y me dió un beso.

Me faltan palabras para describir mi impresi√≥n. Y mi emoci√≥n. Esa ara√Īa patuda me conquist√≥ con sus coqueteos y caricias.

Se quedó a vivir conmigo. Hizo su casa de seda en un rincón de mi dormitorio y me espera con ansias cada vez que salgo a caminar por la famosa Calle Larga de Valby o voy al célebre Café Ciré.

Pueden mirar pero ¬°PROHIBIDO TOCAR!

Ian Welden DINAMARCA Nac√≠ en la otrora tranquila ciudad de Santiago de Chile en 1948. Mi infancia feliz consisti√≥ en trepar a los maravillosos bellotos y sauces de mi barrio para inspeccionar nidos y huevos de misteriosas aves; enamorarme de cuanta ni√Īita encontraba a mi paso y escribir y dibujar cuentos y c√≥mics. La adolescencia me sorprendi√≥ siendo un estudiante que jam√°s estudiaba pero que ganaba todos los concursos de cuento y poes√≠a del Liceo n√ļmero cinco de hombres, Jos√© Victorino Lastarria. Estudi√© publicidad, artes pl√°sticas y comunicaci√≥n de masas en la Universidad T√©cnica de Santiago y en 1974 organiz√© mi mochila con lo estrictamente necesario y vol√© a buscar consuelo donde mi madre patria, la maravillosa ciudad de Barcelona. Un a√Īo mas tarde camin√© hasta Escandinavia, Copenhague, donde desempaqu√© y clav√© para siempre mi bandera chilena. En realidad toda mi vida me la he pasado escribiendo, haciendo gr√°fica y componiendo m√ļsica, pero jam√°s he publicado. En Dinamarca trabaj√© en los campamentos para refugiados de la Cruz Roja Danesa. Entre otras labores, escrib√≠ "tomos" de poemas y relatos acerca del destino de refugiados de casi todos los pa√≠ses del mundo. Coleccion√© tambi√©n sus escritos e historias e hice una exposici√≥n de mis artes gr√°ficas acerca de la guerra civ√≠l en Yugoeslavia ("GUERRA MUNDIAL TERCERA FASE"). Ahora ya viejo, descanso en los banquitos de las plazas de La Calle Larga de Valby (Valby es mi barrio en Copenhague); visito por las noches el Caf√© Cir√© y escribo estos "milagros". Por qu√© "milagros"...? Ian Welden

Valby, Copenhague.

ian.welden@mail.dk

Ilustraci√≥n: Maritza √Ālvarez

Villa Alemana, Chile

maritza_alvarez_vargas@hotmail.com

Cuento original de Ian Welden. Invierno 2009.


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