Psicologia:El Papel del Padre

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El Papel del Padre

Entrevista con el psiquiatria infantil Marcel Rufo


El papel del padre: Entrevista con Marcel Rufo

Artículo de Anne - Claire Thérizols
Traducción realizada por Internenes.com

El más célebre psiquiatra francés publica el 21 de Octubre, en las ediciones Anne Carrière, un libro bautizado: Cada uno busca un padre. Se trata de una ocasión para hacer balance sobre la paternidad y sobre lo que cada uno, padre y madre, representa para un hijo. Encuentro.

El papel del padre: de padre a hijo…

CM: ¿Por qué un libro sobre los padres? ¿Para rehabilitarlos? ¿Para despertarlos? Marcel Rufo: He hecho un libro sobre los padres para que ¡no se vuelvan madres! Existe una corriente actual de nuevos padres, que aplaudo, dónde las cosas están un poco confusas. Si fuese un niño a punto de nacer, yo diría “¿Quién es papá? ¿Quién es mamá?” Es verdad que tenemos necesidad de una igualdad, pero en la diferencia con “igual, no igual”. Por lo tanto lo que quiero es que los padres reflexionen un poco sobre lo que van a representar para el bebé, o mejor dicho para el niño que van a tener.

CM: ¿Por qué ha elegido solo ejemplos de relaciones entre padres e hijos en este libro? Marel Rufo: Es sobre todo un libro padre-hijo efectivamente porque el combate es más duro entre padre e hijo. Entre padre e hija la relación no se plantea del mismo modo. Y además las mujeres que lo lean podrán identificarse mientras que los hombres en pocas ocasiones se identifican con las mujeres, esto es una prueba de que les queda ¡progresos por hacer!

CM: ¿Es usted padre?

Soy padre de una hija única que tiene actualmente 29 años. Si hubiese tenido un hijo, sería seguramente un jugador de rugby, atacaría el campo contario en ras de melé y aplaudiría en las tribunas “su violencia”,“su impetuosidad”. Mi hija sin embargo, me plantea la cuestión de la diferencia, es ¡mucho más complicado!

Mi padre ese héroe

CM: ¿Cómo sería un padre suficientemente bueno?

Marcel Rufo: Es interesante lo que usted dice. La fórmula “madre suficientemente buena” de Winnicott, dice que la madre debe ser suficientemente buena. Para el padre, no es exactamente así. El padre debe ser un héroe, incluso si no lo es. En todo caso, debe ser imaginado como tal. “Mi padre; ese héroe” ¡verso absolutamente justo del poeta!

Debemos encontrar en el padre trozos de heroísmo. Incluso en cosas anodinas. “Has visto qué bien sube las escaleras, ha bajado los leños que eran pesados, no tiene miedo por las noches”. Un padre es un héroe protector y gracias a esa capacidad de ser héroe, ha seducido a mamá. ¡Como es un ser prodigioso, mi madre lo ha querido pero me prefiere a mí! Eso es lo que se tiene que decir un niño.

CM: Va usted en sentido contrario de todos los conceptos de los nuevos padres un poco feminizados pero es que, al mismo tiempo, dice usted que el único poder es el de renunciar a la omnipotencia. Es un papel complejo…

Marcel Rufo: Ahora que pienso en lo que me plantea, me digo que ser padre es, ser astuto y sutil; mientras que ser madre es estar siempre presente…

¡Me voy a hacer asesinar por el resto de las feministas vivas que hay en la tierra! Yo creo que la madre pertenece al orden de la espacialidad. Una mujer lleva a su niño ya desde pequeña. Con cinco años una niña sabe que va ser mamá. No hay más que observar cómo las niñas juegan con las muñecas. Un chico, no. Hace cabañas, se pelean con las espadas. Y luego un día, cuando una mujer nos dice “Vas a ser papá”, no sabemos lo que eso quiere decir. En ese momento empieza, desde el primer anuncio de que vamos a ser papá, algo del orden de una ruptura temporal. “No había pensado en ser padre” se dice uno. Por lo tanto, el padre, es el tiempo, es la ruptura, son periodos breves, es la aparición y la desaparición y es al mismo, en el sentido más clásico, el tercero separador de la fusión madre-bebé. El padre, es alguien que en un principio, tiene un lugar importante pero distante y luego en la adolescencia, a la vez importante y discutible… y quizás importante para siempre en la elaboración interior cuando nuestro padre ha desaparecido.

El papel del padre y el lugar del padre…

CM: En algunos casos de divorcio se le da de lado al padre por parte de la madre. ¿Cómo puede existir ese padre sin que la madre le dé su sitio?

Marcel Rufo: Me está usted planteando la cuestión de la condición paterna. La de los nuevos padres que reivindican la residencia alterna, que quieren dedicarles el mismo tiempo que las mujeres a sus hijos. Por regla general, son hombres que están todavía muy enamorados de la mujer que los ha dejado y que, a través de sus hijos manifiestan el amor que han volcado para tener un hijo con esa mujer. Y luego, después, y eso es verdad, tenemos que decir que desde el momento en que se quiere, porque el amor es contagioso, terminamos por amar los hijos de la mujer que uno ha amado, es algo así.

Les tengo mucho respeto a esos padres. A pesar de todo, la realidad demuestra que en el 70 % o 80% de los casos en las separaciones, son las madres las que se aferran… a los hijos. Tan sólo en el 30% los padres están en primer plano. Se debe de tener en cuenta la custodia compartida. Hace unos años mantenía una posición más intransigente sobre este tema y he vuelto a reflexionar sobre ello. Antes estaba en contra. He evolucionado. Persisto en la idea de que la residencia alternativa mantiene a los hijos en la ilusión de que la pareja se va a volver a formar un día de nuevo. “Se comprenden tan bien que no veo por qué se han dejado” se dicen. Pero en realidad, he visto tantos hijos que se han beneficiado de la custodia compartida y que, al fin y al cabo, no están más resentidos por ello… que... Me había equivocado… En la adolescencia, sin embargo, esto no funciona. En esos momentos, los colegas cuentan más que los padres y más que el domicilio.

Hace mucho tiempo, en los principios de la custodia compartida, el psiquiatra René Diatkine decía una cosa verdaderamente inteligente. Decía: “Un niño tiene necesidad de un padre y una madre pero sobre todo tiene necesidad de una casa.” Pues esto ¡no es ninguna tontería!

CM: En su obra, usted habla de la importancia de saber de dónde viene uno biológicamente pero dice usted también, al contrario, que la verdad incluso cuando se hace necesaria, no constituye un remedio en sí…

Marcel Rufo: Soy un psiquiatra mentiroso. ¡Todo el mundo lo sabe! En fin, en serio, creo que la verdad no es un medicamento y que se puede vivir con una mentira siempre que uno no sea perverso. Existen un montón de niños nacidos del adulterio cuyo padre no es el padre biológico y que están muy bien. La cuestión que usted me plantea quizás tiene validez nada más que para los tiempos que corren. Cuando los pasaportes tengan un DNA (acido nucléico que contenga las instrucciones genéticas), en poco tiempo tendremos una paternidad real, una paternidad afectiva, una paternidad imaginaria, una paternidad romántica y ¡una paternidad pasaporte! Me gustaría concluir diciendo que cuando veo una hélice cromosómica, no grito ¡papá!

CM: Tiene usted una postura poco definida con respecto al estatus de los padrastros o madrastras.

Marcel Rufo: Vivo mucho con padrastros y madrastras y estoy asombrado de su saber estar, de su tolerancia, de su capacidad por soportar lo insoportable. Esas personas que quieren hasta el punto de integrar un niño difícil y de tolerarlo a veces mejor que la madre o el padre biológico, son interesantes.

Donde no tengo una postura clara es cuando existe ruptura. Me parece difícil para el niño que tenga un derecho de visita con su padre biológico y un derecho de vista con su padrastro que se ha ido. Son ya muchas rupturas. Y además el padrastro que se ha ido puede también romper. ¿Hay que legislar la afectividad? ¿Legislar el hecho de haber vivido junto un buen período y que, por ese motivo, el padrastro o la madrastra tendrían derechos sobre el niño? No estoy seguro.

Pienso que Dominique Versini (Defensora de los niños) ha sacado a la luz un problema pero, al mismo tiempo, ha propuesto una solución un poco demasiado simplista.

CM: ¿Es mejor tener un padre “malsano” que no tener ni siquiera un padre?

Marcel Rufo: Es mejor tener aunque sea un padre despreciable que no tener padre. Estoy pensando en un niño pequeño que conozco cuyo padre había matado a su madre ante sus ojos. La cuestión que se plantea: ¿Hace falta que lo vea en prisión? El niño de 5 años, me convenció de que tenía que verlo. Sin embargo, no se puede ser peor padre que aquél que mata a su mamá. Ese niño tenía necesidad de una imagen aunque fuese la imagen de un terrorista o de un verdugo.

CM: Resumiendo, los padres de hoy en día son ¿mejores o menos buenos que el pater familias de antaño?

Los padres actuales son mejores que lo que yo he sido como padre, a veces, son como esos tres panolis de Tres solteros y un biberón, un poco demasiado madres. Quería decir por abreviar que el padre es un héroe… modesto.

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