Psicologia:Boris Cyrulnik y Axel Kahn

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Boris Cyrulnik y Axel Kahn

Debate con Boris Cyrulnik y Axel Kahn sobre cuestiones candentes y de actualidad.


Debate con B. Cyrulnik y A. Kahn
Traducción realizada por Internenes.com

Le monde de l´enfance- nº1 Octubre-Noviembre 2007

Para inaugurar este primer número y corresponder con nuestro dosier, dos personalidades del mundo científico y cultural responden a nuestras preguntas acerca del futuro de los niños, su desarrollo, las condiciones modernas de procreación: Boris Cyrulnik etólogo y neuropsiquiatra y el genetista Axel Kahn.

LME: ¿Qué significa nacer en el siglo S.XX? ¿Es una suerte para las nuevas generaciones?

Boris Cyrulnik: Los primeros años, son sobre todo una suerte, periodo crucial en el desarrollo el niño. Las condiciones del nacimiento se han transformado desde el siglo XI, gracias a los métodos de conservación de los alimentos que progresivamente han erradicado la hambruna.

A partir de entonces, la mortalidad infantil cayó en picado, cuando antes un niño de cada dos no llegaba al año. Los padres se han sentido menos angustiados y esto ha tenido consecuencias de peso. Varios estudios en electroencefalografía, llevados a cabo por investigadores de la Universidad de Toulon – Var, muestran que el estado mental de los padres y en particular el de la madre, estructuran el entorno sensorial y el desarrollo biológico del niño. Una madre muy ansiosa o deprimida interactúa mucho menos con su hijo (menos mímicas, menos contactos físicos), el resultado es una estructura con una envoltura especial. Otro estudio demuestra que los niños que crecen en un entorno seguro (protegido) entran en el sueño paradójico noventa minutos después de dormirse, en vez de a los veinte o treinta minutos de los niños que no están seguros (protegidos). Ahora bien, hay que tener en cuenta que las fases que preceden al sueño lento son esenciales para el desarrollo fisiológico y hormonal del niño. Actualmente, los cambios sociales hacen referencia al comportamiento parental. Los padres tienen más interacciones afectivas y de este modo participan más en la construcción de la envoltura sensorial. Las futuras evoluciones técnicas y de comportamientos contribuirán igualmente a ello.

Axel Kahn: El haber nacido en el siglo XX da más oportunidades de sobrevivir y por lo tanto de prosperar. En este nuevo siglo cuando los niños lleguen a la adultez, tendrán muchas oportunidades de cumplir los cien años. Pero ¿el tiempo de más lo utilizarán creciendo fructíferamente al convertirse en adultos? Entre los elementos de optimismo, citemos la accesibilidad a la información y a la educación que son cada vez más importante e indispensables para crecer bien.

LME: ¿Cuáles son las etapas esenciales en el desarrollo del niño?

Boris Cyrulnik: La autonomía del niño que empieza con la separación del bebé y la madre, es un proceso constante, progresivo. No se acaba nunca del todo si no que se apoya sobre momentos sensibles, como el nacimiento, la adquisición al lenguaje y la entrada al cole. Actualmente es un descubrimiento comprobar hasta qué punto el mundo mental preverbal es rico. Los primeros meses son momentos de efervescencia neuronal, ¡200.000 nuevas sinapsis (conexiones entre las neuronas) se crean cada minuto durante los primeros años! En este periodo, cualquier experiencia social provoca modificaciones sinápticas, creando nuevas redes cerebrales y permitiendo el desarrollo de un pensamiento, de una memoria personal, de una identidad única. Las técnicas de imágenes cerebrales ponen en evidencia la asombrosa plasticidad cerebral de los pequeñines. Con todos estos descubrimientos acerca del desarrollo del feto y del bebé, existe la tentación de sobreestimular. Al principio de los años 80 unos descubrimientos sobre la formación del sistema nervioso durante el embarazo y sobre las interacciones precoces han dado paso a una recuperación perversa. Se proponían métodos de estimulación fetal bajo el pretexto de que desde la semana 27 el feto recibe percepciones externas. Muy pronto, se dejaron de hacer, pues se trataba de una absurdidad científica: los momentos de espabiles son necesarios pero los momentos de adormecimientos lo son también. ¡“Superbebé” no puede con todo!

LME: ¿Qué papel como adulto tenemos nosotros en el proceso de autonomía de los niños?

Boris Cyrulnik: Los primeros años de vida han mejorado, los beneficios son muchos en materia de condiciones de existencia y de desarrollo. Todo esto es evidentemente muy positivo. Pero cuando el niño crece necesita muchas categorías para comprender el mundo y adaptarse a él: grande / pequeño, niña/niño, comportamientos maternos / comportamientos paternos, etc… Las categorías son caricaturales, pero permiten construir un mundo estructurado con el que el niño pueda relacionarse. Son el punto de partida del pensamiento controlado. Son abusivas, pues se adaptan a la comprensión del desarrollo niño, pero permiten configurar una envoltura sensorial diferenciada. Este proceso tiene unas consecuencias porque así el desarrollo social y el del lenguaje son más rápidos y eficaces. Ahora bien, algunas categorías están siendo cuestionadas, sobre todo la de la estructura familiar y los papeles paternos que son hoy en día menos caricaturales.

Axel Kahn: Existe una potencialidad biológica hacia la humanización, es decir poder acceder a las más altas capacidades mentales, pero el hombre no puede llegar a ello, no puede desarrollar sus potencialidades sin la interacción en el seno de una sociedad humana. Es una constante desde los inicios de la humanidad. Actualmente, a pesar de ese papel de humanización indispensable, la educación social está culminando en una subida poderosa de comportamientos reprobadores, un modo de “salvajismo” del mundo. La sociedad lo viene engendrado últimamente, lo que supone en parte un fracaso con respecto a las posibilidades del desarrollo humano.

LME: ¿La pérdida de puntos de referencias sociales podría suponer una fuente de violencia?

Boris Cyrulnik: La prohibición es una estructura afectiva, que los niños necesitan para desarrollar una envoltura sensorial armoniosa y de este modo acceder a la autonomía. Ahora bien, actualmente nuestra sociedad está fallando porque ya no asegura la autoridad parental. Si la “ley del padre” no se afirma , el niño no dispone ya de las categorías necesarias y abusivas que hemos nombrado. Como indican algunas observaciones etológicas, el niño comprende preverbalmente que tal comportamiento está prohibido. Las investigaciones de Irene Casati muestran que la ontogénesis del beso se hace con una alternancia de sonrisas, de estímulos y de prohibiciones de comportamientos. El niño aprende de este modo a no morder y a no pegar, como sería lo suyo, al no tener la capacidad de empatía; el desarrollo de su sistema nervioso no le permite descentrarse y colocarse en el lugar del otro. Si la autoridad parental no la aporta la cultura, si la madre no hace valer la autoridad del padre, la violencia tiene muchas posibilidades de desarrollarse. Cuando al niño le falta la autoridad preverbal (fruncimiento del ceño), luego la verbal (diciéndole que todo no se puede permitir) el niño puede convertirse en un tirano doméstico. El crecimiento de padres maltratados en los países desarrollados (4% en Japón, 4 % en los Estados-Unidos, 1% en Québec, 0,8 % en Francia). Este fenómeno reciente no se produce en los países pobres, donde la ley está dictada por padres cuya autoridad es respetada. La ausencia de estructuración a través de la prohibición es también una violencia que se les hace a los niños. Se ha hecho, en el marco de un estudio hecho con varios equipos franceses, un seguimiento a la evolución de un centenar de niños maltratadores. Se salvan tan sólo algunos raros casos de éxito profesional, el desarrollo social por el contrario, es desastroso. ¡No se le hace ningún regalo a un niño al no estructurarlo! Las evoluciones sociales generan igualmente una violencia insidiosa de las que son víctimas también los niños: el abandono afectivo. Se habla poco de ello, pues es difícil hablar y observar un “no-acontecimiento”. Se abandona al niño afectivamente y como consecuencia de esto su envoltura sensorial no está estructurada. Los padres afectados invierten mucho en satisfacer las necesidades materiales de sus hijos, pero psicológicamente y afectivamente, la situación familiar es vivida como una “no-vida”. Esta forma de violencia, que se desarrolla intensamente, es también la que arrastra la mayor parte de los desarreglos neurobiológicos, psicológicos y de comportamientos. Nuestro modo actual de convivir puede crear un empobrecimiento sensorial en el entorno del niño.

Axel Kahn: Podemos ver ya los efectos de esto en una serie de comportamientos. Una de las manifestaciones más espectaculares del salvajismo no es la agresividad en sí mismo, sino la imagen gratificante de uno mismo que deseamos darnos. Un ejemplo significativo es el fomento del “happy slapping” (grabar una agresión con tu móvil). Los orígenes de estos comportamientos son sin duda muy precoces. Dicho esto, hay que ser muy prudente. Boris Cyrulnik tiene sin duda más experiencia que yo en este campo, pero pienso que la violencia de los niños pequeños ya es la consecuencia de la violencia de la sociedad. Uno de los elementos fundamentales del desarrollo de la violencia es la evolución de la relación del niño con sus padres. En primer momento, se trata de una relación de fusión; luego el crecimiento intelectual y físico sigue un largo proceso de automatización, hasta el periodo de la adolescencia, fase crítica durante la cual los padres y los hijos se reconocen mutuamente como individuos íntegros. Si esta transición tiene éxito, se produce un fenómeno de reapropiación. Dicho en otros términos, los padres deben, después de haber sido responsables del desarrollo afectivo y educativo, reconocer que su hijo se ha convertido en una persona, que ya no es solamente “mi hijo” o “mi hija”. En cuanto a los hijos deben de alguna forma “adoptar” a sus padres, que fueron sus progenitores, luego sus educadores, antes de que lleguen a ser personas con las que tienen lazos íntimos, elegidos. Si se produce un desfallecimiento a lo largo de ese largo proceso, se acelera la crisis, con un inmenso “salto al vacío” y con el consabido riesgo del desarrollo de comportamientos violentos. Por ejemplo, si el niño deja de considerar a sus padres como tales, una transferencia puede darse hacia un compañero carismático, el jefe de la pandilla. Las relaciones padres-hijos y su evolución conocen una crisis que refleja la de la sociedad que participa en ella.

LME: ¿Cómo actuar con la pérdida de referencias y con sus consecuencias sobre las generaciones futuras?

Boris Cyrulnik: No se trata de volver a una diferenciación más definida en la estructura familiar. Los hombres y las mujeres han cambiado su modo de colaborar en sus tareas parentales. Los niños conocen un desarrollo mejor, pero viven en un mundo de categorías menos claras, por tanto fuente de “confusión”. La cultura debe valorar a los padres y a los demás educadores, devolverle un poder que han perdido. Hay que favorecer también las constelaciones afectivas en las que crece el niño, como la de los hermanos, los amigos, los clubes deportivos o asociaciones. En la constitución de la envoltura sensorial, hemos subestimado el poder moldeador de los amigos y sobreestimado el de los padres. Los trabajos sobre la resiliencia muestran que los amigos en caso de sufrimiento familiar, tienen un efecto estructurador sobre el niño. Los padres deben estar atentos, construir lazos familiares sólidos pero no deben culpabilizar pues no son omnipotentes. Otros elementos participan en el desarrollo, como las relaciones sociales con personas exteriores a la familia.

Axel Kahn: Ninguna situación social o familiar es irremediable, pero pueden ser difícil solucionar. Actualmente, parece difícil saber donde hay que colocar el esfuerzo máximo. Se sabe que la escuela, no puede, sola. La movilización de los padres, pero con una modificación económica y psicológica, sería necesaria para una mejora. Las nuevas generaciones tienen un desafío gigantesco.

LME: Hoy día, los métodos de reproduccción, aumentan pero algunos plantean cuestiones éticas importantes, como el útero artificial y el clonaje reproductivo. ¿Qué piensa usted de estas evoluciones?

Axel Kahn: No sabemos clonar todavía primates, monos u hombres. Pero el desarrollo de la técnica podría ir rápido, a lo largo del siglo XXI, como lo da a pensar el ejemplo de otros mamíferos como los caballos. A estos se les consideraba muy difícil de clonar, pero se ha conseguido por fin después de 500 intentos. Desde hace unos años, el clonaje de caballos se ha convertido en algo relativamente fácil. Para el hombre, no hay ninguna razón teórica para que el clonaje reproductivo sea imposible. Pero existen evidentemente riesgos biológicos, puesto que en los bovinos, en cuestión, hay todavía una mortalidad perinatal muy importante. Nadie puede pretender que la calidad biológica del embrión producido por clonaje llegue a ser un día equivalente a la de los métodos de reproducción. El clonaje reproductivo al que yo me opongo, puede corresponder a la petición de algunas parejas.

La petición puramente fantasmagórica existirá: la sustitución de un ser querido que ha fallecido (el niño sustituto), la voluntad de no morir “volviendo a nacer” antes de la muerte de uno. Esto atañe también a los casos de esterilidad irremediable y a los proyectos parentales de parejas homosexuales, pues son situaciones en las que la fertilidad, por razones patológicas o de modo de vida, es imposible.

Boris Cyrulnik: Forma parte de la condición humana el querer escapar a la animalidad, debido a la inclinación al artificio- de las palabras, de la tecnología, de la cultura. Hoy día, asistimos a una increíble explosión técnica que atañen también a los métodos de reproducción. El control de la fecundidad está jugado un papel primordial en el desarrollo de las mujeres. Las técnicas de fertilidad asistida buscan ese control. Modifican las condiciones psicológicas de la concepción, en los hombres y las mujeres a menudo heridos (mi cuerpo no puede tener hijos, etc…) . Con la reproducción asistida más que nunca vienen por casualidad. No constan problemas especiales en niños concebidos a partir de una reproducción asistida: físicamente, intelectualmente y afectivamente, el desarrollo es normal. Pero los padres no se comportan del mismo modo que con un niño nacido de forma natural. Para los padres, es un técnico el que ha permitido la gestación. En caso de golpe, de enfermedad sin importancia, el impulso es llamar al técnico, o al pediatra. La media del consumo médico y psicoterapéutico es más alta, al igual que en los casos de niños adoptados. Esto no significa que sea frágil, sino que los padres lo suponen más frágiles y los sobreprotegen.

LME: El siglo XXI está marcado por la búsqueda del bebe “cero defecto”. ¿Este objetivo le parece peligroso?

Axel Kahn: Las técnicas de proyección genética de reproducción asistida permiten ya seleccionar embriones detectando algunas enfermedades, raras, pero que afectan especialmente el desarrollo (miopatía, fibrosis quística, síndrome de Down, etc…). ¡Pero el diagnóstico preimplante no permitirá nunca evitar algún obstáculo! Anomalías responsables de afecciones y malformaciones sobrevienen en cualquier momento, todo no se detecta en el embrión, así que mutaciones del ADN y anomalías celulares pueden llegar a ser malformaciones. El fantasma del niño que pudiese nacer sin defecto existe, claro está, pero se trata de un objetivo que está más allá de la ciencia. Actualmente las pruebas genéticas permiten elegir el embrión en función de otras características, como el sexo. En un futuro, será posible seleccionar el embrión de su potencial físico. En todos estos campos, desde el preciso momento que se trate de una técnica posible, existirán resortes psicológicos y medios económicos para poner en práctica la cuestión, ocurre lo mismo con el clonaje reproductivo, pertenece más al juicio moral que al de la realización. Personalmente, me opongo por completo a darle más poder a los genitores. Hoy día, y esto es bueno, las parejas pueden elegir querer un hijo y cuando quererlo. Pienso que no es prudente permitirle tener un hijo prediseñado. Además, el niño que va a nacer es otra persona y va a desarrollarse con esa finalidad. No debe convertirse en una prótesis del cuerpo de sus padres o ser el producto de una elección parental en función de su identidad biológica, como el sexo o la forma de su cara. Lo que surge del azar, al que no le podemos reprochar nada, es favorable a la automatización psicológica y al reconocimiento de la alteridad.

Boris Cyrulnik: ¡Este objetivo parece muy peligroso! En psicología a estos niños se les llama niños “encargados de una misión”: deben ser perfectos, si no se convierten en ¡subhombres! Esto es angustiante para un niño. Desde un punto de vista genético, seremos un día capaz de fabricar el niño de nuestras representaciones ideales. Las premisas están ya presentes, con la ley que autoriza el aborto en caso de anomalía grave. Esto no me molesta desde un punto de vista ético, pues algunas enfermedades son sinónimo de sufrimientos para el niño y la familia. Pero esta situación plantea un problema, a saber, que nos creemos que somos dioses capaces de fabricar el niño soñado. Es sin embargo mucho más fácil, aceptar que tenemos hijos imperfectos, que somos nosotros mismos imperfectos, y que nos desarrollamos como podemos. El mito del niño perfecto, del futuro superhombre se concreta con un niño “cargado con una misión” que sin duda va a decepcionar.

LME: Nuestro dosier de este mes presenta además descubrimientos que hacen referencias a la contaminación fetal. ¿Se pueden limitar las consecuencias sobre el desarrollo biológico del niño?

Axel Kahn: Se sabe que una parte de las características del niño, especialmente su sensibilidad a la hipertensión arterial, a la obesidad, a la diabetes, y probablemente a algunos estados psicológicos, están sólidamente influenciados por condiciones del crecimiento intrauterino. Hay que estar muy atento a este aspecto. La prioridad está en conocer mejor la contaminación del entorno y sus consecuencias sobre el futuro fisiológico y neurológico del niño que va nacer.

LME: Los OGM (organismos genéticamente manipulados) ¿pueden también representar una contaminación para el niño?

Axel Kahl: Desde un punto de vista teórico, no veo en verdad por qué. Los OGM son variedades de plantas en las que se ha introducido una modificación genética, pero globalmente cualquier selección de plantas corresponde a modificaciones genéticas. El ADN que se introduce es el mismo ADN que el de la planta, y no una sustancia química externa. Tenemos que saber además que las plantaciones de OGM afectan al 8% de la totalidad de las tierras agrícolas. Si se tratase de una verdadera contaminación, sería masiva y habría que temer lo peor.

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