Todas las actividades al aire libre, implican un esfuerzo físico y algunas consecuencias no muy agradables. Algunas como deportes que implican subida de montaña, traen consigo temas en la salud. Escalar picos, esquí de travesía, parapente u otro deporte que implique ir a algún sitio de altura, puede ocasionar el mal de montaña. En este post vamos a hablar sobre el mal de montaña y cómo evitarlo.

El mal de montaña. ¿Qué es?

En muchos casos, el cuerpo humano no está acostumbrado a ciertas actividades que implican un esfuerzo extremo. El tema de subir o escalar montañas, implica la necesidad de tener ciertas condiciones físicas que en muchos casos, no tenemos.

El mal de montaña es una enfermedad que afecta a aquellos que hacen deportes de altura. Es decir, tal actividad implica subir latitudes, y la pérdida de oxígeno, puesto que la presión es mayor. El hecho de no tener el suficiente oxígeno en la sangre, hace que se genere la hipoxia, y esto es lo que hace que se origine el mal de montaña.

Mal de montaña

De hecho, las estaciones donde se practica el esquí, esta a las de mil metros de altura. Lo que hace que no haya mucho oxígeno. Los escaladores hacen caminatas a estas alturas, por tanto no cuentan con el oxígeno suficiente y requerido por el cuerpo para su óptimo funcionamiento.

¿Cuáles son los síntomas?

Aquellas personas que vivan en bajas latitudes o sobre el nivel del mar, siempre estarán propensos a sufrir de mal de montaña. Al estar a más de 2 mil metros de altura, comienzan las complicaciones. Luego de unas horas, el cuerpo empieza a notar el cambio y la falta de oxígeno. Recordemos que a esto niveles, el oxígeno está en menor cantidad y nuestro cuerpo, no está acostumbrado a este tipo de escenario o situación.

Cuando nuestro organismo siente un cambio en su funcionamiento, comienza a manifestarse. Síntomas como mareos, nauseas, vómitos, debilidad, pulso acelerado, fuertes dolores de cabeza y dificultad para respirar; estos son indicios del mal de montaña. Esto puede agravarse sobre todo en horas de la noche.

Cuando el mal de montaña se agudiza, comienzan a manifestarse otros efectos. El insomnio, la disnea, los vómitos constantes y la dificultad para caminar, son muestra de ello. Otros síntomas más graves como la hinchazón de los pies, manos y cara, indican el agravamiento del mal de montaña. Esto puede ser un indicio de la aparición de un edema pulmonar o cerebral.

Cuando tengamos los primeros síntomas del mal de montaña, es necesario detener el ascenso y reposar. Si fuese el caso que tales manifestaciones se agravan, no hay que pensar mucho y simplemente descender. No podemos poner en riesgo nuestra vida, por un reto.

Mal de montaña. ¿Cómo evitarlo?

En muchos casos cuando los síntomas comienzan a manifestarse, lo mejor es descansar e hidratarse. Consumir alimentos ricos en azúcares. Seguramente en la misma altitud, podremos reponernos y continuar el ascenso. Si el caso fuese lo contrario, es decir que empeoran los síntomas, es necesario descender.

Existen unas pastillas que previenen el mal de montaña. Pueden ser tomadas con prescripción médica. Sin embargo, la mejor medida preventiva es consumir alimentos ricos en azúcar, estar bien hidratado y consumir comida ligera pero rica en carbohidratos. Esto hará que tu cerebro pueda estar en funcionamiento permanente.

Otra medida de evitar el mal de montaña es ascender de forma lenta. Esto hará que el cuerpo tenga la oportunidad de irse aclimatando de forma progresiva; y se acostumbre a las condiciones a las que se le está sometiendo. Recordemos que todo esto es un cambio, así que a tomar previsiones y acudir a asistencia médica, cuando sea necesario.

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